sábado, 19 de marzo de 2016

Monseñor Fellay sobre el Verdadero y el Falso Ecumenismo





¿Acepta el paso ecuménico iniciado por el Vaticano II?

Mons. Fellay: es todavía una distinción que hay que aportar sobre el ecumenismo. El deseo de la unidad, es decir que los que dejaron la Iglesia vuelvan. Esto se encuentra en las Letanías dsegún la misma palabra de nuestro Señor. El concepto recordado por la Iglesia, según el cual sólo ella es 
e los Santos. Es nuestra posición. Rezamos y deseamos de todo nuestro corazón que ellos todos sean unos, la maestra de la Verdad y posee toda la Verdad revelada, resuelve el problema. ¡ Si la finalidad del ecumenismo verdaderamente es esto, ciertamente no estamos opuestos a eso!

Que no va es en otro lugar. En 1949, una nota del Santo oficio, (el primer texto oficial de la Iglesia que habla del ecumenismo), advertía contra un conjunto de peligros. Hoy estamos llenos dentro. Este peligro, es un relativismo, es llegar a una convivencia con todo el mundo y renunciar a la conversión. En un texto reciente de Roma que concierne a la la mejor comprensión de la misión de la Iglesia, hablamos del gran respeto a las tradiciones de los cristianos no católicos. El solo momento cuando se habla de conversión, es en nombre de la libertad de conciencia del sujeto. Pero no es más una voluntad de la Iglesia convertir.

¡ Entonces allí, está seguro, no estamos de acuerdo, es muy grave!

Gérard Leclerc: Roma es tan consciente de ciertas desviaciones del ecumenismo. La prueba es la publicación de “Dominus Jesus” del cardenal Ratzinger. Por otro lado, el papa advierte también contra la dictadura del relativismo. Esto dice, el modo en que el Vaticano II abordó la cuestión cambia nuestra mirada sobre otras confesiones. En la medida en que supieron cultivar ciertos elementos importantes, son depositarios de riquezas a los que debemos redescubrir. Así, la ortodoxia es muy ampliamente testigo de la fe de los Padres, cultivó más que la Iglesia de occidente ciertas perspectivas. Es para esto que Juan Pablo II declaraba que “la Iglesia debía respirar con sus dos pulmones”. Somos reenviados así a la continuidad de la Iglesia indivisa.

Mons. Fellay: ¿ Qué es lo que se quiere? ¿ Una unidad efectiva o bien un tipo de convivencia, en un tipo de confederación? Según lo que dice la Iglesia, hay sólo una sola solución, es la Unidad. Hay sólo una sola Iglesia y no puede tener allí varios. Esta unidad debe ser fundada sobre la Verdad. Qué hubiera un gran número de riquezas, de valores, de verdad, en todas las religiones, esto va de sea. Pero el bien viene de la integridad total entonces que el mal viene de un defecto. Es el sentido de la epístola: “el que peca contra un mandamiento, peca contra todos”. El fin es ser salvado, ser salvado para hay que tener toda la fe, todo conjunto. Lo que falta a los ortodoxos es aceptar la primacía del papa. Para todo el resto estamos de acuerdo hay muchas riquezas, que pueden servir de punto de partida, es factible, pero no podemos quedarnos de allí.


Fuente: Stat Veritas.

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